Volver a Noticias Publicado el Lunes 1 junio 2020 en la categoría Actualidad

El mes del Orgullo: una oportunidad para trabajar sobre diversidad sexual en el ámbito laboral

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En el mes del Orgullo, es importante tomar esta fecha como una oportunidad para reconocer y visibilizar la diversidad sexual en nuestras compañías. A pesar de los avances jurídicos en la materia en el país, en los espacios laborales muchas veces se relega la sexualidad al ámbito de la “vida privada” de los colaboradores, sin abordar el tema con la seriedad que éste requiere. Esto puede traer aparejado diversas consecuencias posibles: discriminación, acoso, bromas, intimidación, uso inapropiado del lenguaje, marginación, entre otras. Si tomamos en cuenta la cantidad de horas que una persona dedica a su trabajo, comprenderemos lo grave de este tipo de situaciones para una persona del colectivo LGBTTIQ+, que no solo puede llegar a sufrir estrés, ansiedad, miedo y angustia, sino que además quizás sienta que tiene que esconder su identidad en ese ámbito.

Abordar la diversidad sexual dentro de las organizaciones significa para muchas personas la posibilidad de que puedan compartir en sus lugares de trabajo parte de su vida cotidiana: desde conversar sobre lo que hicieron durante el fin de semana, hasta hablar sobre sus parejas, nombrarse y ser nombradas de acuerdo con cómo se autoperciben, poder elegir el baño al cual ingresar, o solicitar la licencia que les corresponde.

En el actual contexto, urge aún más trabajar sobre este tema: por un lado, la modalidad de home office implica muchas veces que la línea entre la vida personal y el trabajo se vuelva más borrosa. Por el otro, poblaciones como las personas trans y travestis se encuentran dentro de los grupos más afectados por las medidas de aislamiento: gran parte de este colectivo depende del trabajo informal, lo que lo vuelve todavía más vulnerable. Es importante que desde las empresas podamos pensar medidas proactivas para sumar esta población al mercado laboral.

Así, más allá del mes del Orgullo, la diversidad sexual tiene que ser parte de la agenda permanente de las compañías. Abordarla y gestionarla como corresponde no solo promueve la creatividad e innovación, aumenta las capacidades competitivas del negocio, mejora el clima laboral, sino que –sobre todo- permite que todas las personas que forman parte de la organización puedan manifestar libremente quiénes son.