Volver a Noticias Publicado el Viernes 4 septiembre 2020 en la categoría Actualidad

La integración pendiente de los inmigrantes en el mercado laboral

Inmigrante
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El 4 de septiembre es el Día del Inmigrante en Argentina. Esta fecha fue elegida en conmemoración a la disposición dictada por el Primer Triunvirato, en 1812, que tenía la intención de fomentar la inmigración y ofrecer protección a los individuos de todas las naciones. Sin dudas, se trata de una oportunidad para recordar que la diversidad multicultural en las empresas promueve equipos de trabajo creativos, un clima de respeto y mayor innovación.

Los grandes movimientos de migrantes tienen un impacto social, económico y cultural notorio en los países de destino. De acuerdo a Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los beneficios de la migración para el crecimiento económico son innegables: “en 2015, la contribución de los migrantes al PIB mundial fue de aproximadamente 6,7 billones de dólares equivalentes al 9,4% del PIB mundial”, expresó la funcionaria de las Naciones Unidas en el marco de su participación en la Conferencia Intergubernamental para el Pacto Mundial sobre Migración, en Marruecos, en diciembre de 2018.

Sin embargo, existe una tensión entre ese aporte positivo a las economías que reciben a los migrantes y las condiciones de precariedad en las que se prestan los servicios laborales. Según el estudio del Grupo Adecco “La realidad invisible: la integración pendiente de los migrantes en Argentina” (2019), que contribuye con información acerca de qué perfiles aportan los migrantes venezolanos al país y cómo se integran a la fuerza laboral local, el 63,17% de estos inmigrantes no consiguió trabajo estable en el país y está en búsqueda activa. El 32,34% refirió estar trabajando de manera estable, aunque sigue buscando ya que el empleo conseguido no es lo que esperaba, y finalmente solo un 4,49% dijo estar trabajando de su profesión. El 68,42% que trabaja afirma estar contratado informalmente, frente a un 16,58% registrado como monotributista y un 15% aportante al régimen de autónomos.

Queda claro que el sector privado tiene distintos desafíos por delante en este sentido, como la importancia de lograr la formalización del empleo para migrantes, informarse sobre la normativa vigente respecto de la documentación necesaria para trabajar y la reconversión de ciertos perfiles laborales que faciliten su integración. Asimismo, resulta imperioso formalizar desde el sector público un espacio propicio para la integración laboral de las personas que llegan al país, más allá de las alternativas a través de las ONG que contienen a las colectividades, y especialmente crear los espacios concretos para que aquellos migrantes profesionales puedan contribuir con su calificación y sus conocimientos.